Teoría o instinto. La historia de Javi.

Publicado por: Amatriuska Portabebés y Crianza En: Lactancia Materna En: Tuesday, July 4, 2017 Comentario: 0 Golpear: 990

Hoy por fin vamos a la playa con Javi. Lo pasaremos bien, después de unos días tan malos... Tengo muy claras las indicaciones del médico, no voy a olvidarme de nada. 

Después de unos días tan malos entre hospitales y medicamentos, por fin mi peque está bien. De hecho, hemos decidido venir a Laga con unos amigos y sus hijos para disfrutar del fin de semana. Eso sí, nos hemos traído el cargamento de ventolín por si acaso y todas las indicaciones del médico bien claras y ordenadas en mi cabeza: Este bebé tiene que comer más y hacerse fuerte, métele carne en el puré y la teta para después, que si no, le quitas el hambre y luego te pasa lo que te pasa.

- ¿Ya tengo que empezar con la carne? Pero si solo tiene cinco meses

- Sí sí, tiene que engordar para hacerse fuerte. Métele galleta maría en el puré de frutas y en el de verduras carne y pescado alternando.

- ¿Aunque todavía no se tenga sentado?

- Sí, eso no importa. Está muy débil y tiene que fortalecer los pulmones. El problema es que le han faltado nutrientes todos estos meses, tenías que haberle metido la leche de continuación e ir quitándole teta, pero bueno, no te preocupes que a partir de ahora seguro que lo haces mejor. 

Menuda temperatura buena hace, Javi está disfrutando del agua un montón, es una alegría verle bien por fin…. aunque no consigo quitarme de la cabeza estos horribles días en el hospital con tantos cables y tubos rodeándole…

- Cariño, ¿Qué hora es?

- Las doce

- Pues todavía queda un rato para el puré y Javi ya está nervioso, no entiendo…

- …..

- ¿Qué hora es?

- Las doce y veinte

- Bueno, anda, sácame el tupper de la mochila que le voy a dar ya. 

Dos cucharadas, tres cucharadas, el avioncito…. mmmmm parece que se está aburriendo ya. Ábrele la boca, agárrale de los mofletes y aprieta para que abra. Bieeeeeen otra cucharaditaaaaaa.

Se empieza a enfadar, anda, cógelo que lo voy a hacer yo, que tiene que comer más (las palabras del médico resuenan en mi cabeza). 

Esto es imposible, no para de moverse y quejarse, no hay manera. Anda, déjalo, voy a darle un poco de teta. 

A ver…. venga Javi, agárrate. Pero, ¿Por qué mueves tanto la cabeza? Que la teta la tienes aquí. ¿Pero no ves que está aquí el pezón? Ay! No estires así! Esto no puede ser, este bebé está rechazando el pecho, ves cómo llora? Será que no tiene hambre? igual yo ya no tengo leche buena, quizás es verdad, quizás es que ha sido mi culpa y Javi está tan débil por empeñarme. Y mira que hice lo que me decían, no me saltaba ni una hora, pendiente del reloj siempre y aún así, las tomas un infierno y no había manera de darle la teta tranquila. ¿Tan mal lo estoy haciendo? 

Venga Javi, no te pongas tan nervioso cariño….

- ¿Está empezando a respirar mal otra vez?

- Joder sí, parece que sí, es que está llorando un montón…. Anda, saca el ventolín. 

Ya parece que está más tranquilo, a ver si aguanta y se hecha buena siesta. Cariño, estate pendiente del reloj, vale? Avísame cuando sean las cuatro y media que tengo que darle las frutitas pasadas con galleta maría. 

¿Os suena? Es una escena muy habitual, verdad? No les miramos a la cara, pendientes del reloj y de indicaciones objetivas de libro anticuado. Indicaciones de personas que no se actualizan, opiniones de madres, abuelas, tías… que su licencia para criar sacada hace treinta años no caduca sino que tiene más validez que la nuestra. 

Esta es una historia real. Basada en tantas otras de niños y niñas que viven colgando de un reloj, con los tiempos marcados por la sociedad y con madres y padres olvidando que lo que cuenta es su propio instinto, que tienen un poder mucho más grande y que lo tienen olvidado, dormido. 

Esta historia hubiera podido ser diferente. Javi acaba de pasar una bronquiolitis y sus padres un susto gordo. Estuvieron ingresados tres días, día y noche con cables y tubos. Leire, intentó por todos los medios dar teta en exclusiva, siendo muy fiel a las indicaciones de su pediatra: cada tres horas y no más de 15 minutos en cada teta. 

Enseguida, a los cuatro meses, comenzó con la comida. Leire - dijo su pediatra - que no se te olvide que lo primero es la comida y luego la teta, porque le quitas el hambre y tu leche ya no alimenta. Así se irá destetando más fácil. 

- Le agradezco sus indicaciones, pero mantendremos la lactancia exclusiva hasta que Javi dé muestras de interés por la comida y fortalezca un poco más su espalda. (Omito que no sigo el reloj, que las tomas son largas y contínuas, que ni siquiera sé la cantidad de veces que le doy al día. Ni falta que hace)

El día de hoy, tan soleado, podía haber sido más relajado. En la playa sobran los relojes, y lo que cuentan, son las sensaciones. Acaban de dar las doce y Javi me estira del bikini. Toma cariño, tu tetita, espera! Que te quito la arena de las manos :) 

Toma todo lo que quieras mi vida. 

Javi, muy relajado, a cubierto bajo la sombrilla disfrutando de la brisa que se ha levantado, empieza a cerrar los ojos. Hace dos días que ya no suena como una cafetera, como se le están yendo los mocos, las tomas son más agradables para los dos, no se ahoga, las hace más rápido y con más energía. 

Duerme cariño, descansa, recupérate, crece, vive.

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